17 ago. 2007

Las corporaciones, las instituciones, las estructuras, lo cargos ejecutivos y los obreros, no dan información ni crean vínculos, no hacen relaciones interpersonales ni crean fidelidades o confianzas. Por el contrario marcan distancias y se encierran en oficinas y reuniones “estratégicas” o sindicales. Es por esto que los diálogos y sus prácticas informales los socavan y los invisibilizan en el mundo real, ese donde la empresa existe si los consumidores quieren y creen en su existencia. Ese en donde una corporación no es un producto, una marca o una valla publicitaria, es la gente que trabaja que se organiza y que pertenece a su estructura legal sin perder la individualidad del ser. Un ser que habla y necesita comunicarse, al igual que quienes creen o se interesan en ellos. Esa relación con caracter "interpersonal" es la exigida por los mercados gracias a su misma naturaleza. Los mercados exigen relaciones, no información, hechos, no promesas, exigen una

"Hacer que lo invisible se revele"

Natalia Martini es Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales de UADE (Universidad Argentina de la Empresa). Es fundadora y editora del Primer Portal de Relaciones Públicas RRPPnet. En mayo del 2005 Natalia Martini ha sido nominada por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa para recibir el "Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa", reconocimiento recibido por su labor y aportes en RRPPnet.Dirige actualmente su propia consultora de comunicación NM Comunicaciones™. En esta oportunidad, luego de varias semanas sin publicar, desde Corpoacción quisieramos compartir con ustedes otras plumas. Queremos ser ventana para difundir los pensamientos que dirigen las Relaciones Públicas de la actualidad en el mundo. Comenzaremos presentándoles las líneas de Martini. Ya saben la dinámica: Disfruten, crítiquen y comenten:

Por: Natalia Martini

Gestionar lo intangible parece ser un desafío ineludible para un Relacionista Público, medir por ejemplo el valor que tiene una identidad bien definida, la confianza de una marca, los proyectos a futuro, el potencial de un equipo de trabajo comprometido y con objetivos claros; valores que hablan de una singularidad que incide sustancialmente en el plano social y empresarial.
Hemos descubierto un valor más allá de lo que podemos ver a simple vista y eso es alentador porque quiénes ejercemos las Relaciones Públicas ayudamos a las organizaciones a construir manifestaciones a las que el escenario social les otorga valor.
Lo intangible, aquello invisible aunque no ajeno al alcance de los sentidos, se pone de manifiesto y a mi criterio constituye un elemento esencial de desarrollo para nuestra actividad.
En este plano, la función de un Relacionista Público o un Profesional de la Comunicación desempeña un papel fundamental en la toma de conciencia sobre el rol central de la percepción dentro de un programa de Relaciones Públicas o Comunicación.
Sabemos que para comunicar eficazmente es necesario que un mensaje sea interpretado por el receptor de la forma prevista por quien emite. En esta asignación de significado se involucra la percepción que organiza y da significado a las sensaciones frente a determinado estimulo. Y viene entonces la pregunta: ¿a que se da valor en el universo de la percepción en lo que respecta a programas de comunicación?
Todas las organizaciones quieren ser relevantes para sus públicos de modo que para ello necesitan generar empatía además de comunicados y en este punto no parece que se pierda nada si intentamos salir del propio mundo para entrar en el mundo de quiénes nos queremos comunicar; no es esta de más recordar en este punto que Comunicar bien es sinónimo de relacionarse bien.
Si pensamos que una relación se crea desde un punto de vista de la percepción y desde otro punto de vista que es el lenguaje podríamos decir aventuradamente que quién no se comunica no se relaciona. Ahora hay que hacer una diferenciación en lo que es comunicarse y emitir mensajes.
Doy fe que muchas de las organizaciones y empresas que hay en el mercado emiten mensajes a diario y hacen sus deberes respecto a prensa y difusión pero ¿se comunican?
Pensemos en lo que se percibe de los mensajes contradictorios; por ejemplo una empresa que en su newsletter nos informa lo importante que somos como clientes y cuando los llamamos para una consulta o reclamo, nadie nos presta atención como si no hubiera realmente un interés genuino de querer relacionarse o comunicarse con nosotros. Es decir, masivamente comunican tal cualidad como valor pero en el momento de respaldar ese mensaje con la práctica nos damos cuenta de un engaño al que nuestra percepción le asignará un lugar durante mucho tiempo en nuestro microuniverso de percepciones.
Los mercados se vuelven más sensibles; producto quizás de la mayor información de la gente, hoy por ejemplo nos cuesta creer en las empresas que masivamente buscan complicidades con el cliente por el camino del halago y la seducción y luego de manera personal nos dan vuelta la cara.
Esta dualidad hace que se descrea y se pierda la confianza porque el consumidor hoy no da valor a este tipo de comunicación sino a la relación que esa empresa pueda ser capaz de crear; abriéndose entonces la brecha entre las empresas inteligentes de las que no los son. Las primeras gestionando lo intangible y estableciendo alianzas basadas en el mutuo y tácito reconocimiento y las segundas solo generando comunicados.
Posiblemente este concepto de empresas inteligentes escape algo de las Relaciones Públicas, tal vez, pero es muy interesante, que nosotros podamos de ahora en adelante gestionar desde esta perspectiva las relaciones con los distintos individuos, empresas o sectores con los que se relaciona una organización.
La empresa con alto valor se caracteriza en su plano comunicacional por su análisis exhaustivo y su posibilidad de crear y recrear sus comunicaciones de acuerdo a su esencia y la percepción de quiénes son eje central de sus actividades; los clientes.
Este tipo de organizaciones no solo emite comunicados sino que crea relaciones a partir de las cuales da contexto a su comunicación y no al revés.
Un programa de comunicación de una empresa inteligente debe comprometerla a desarrollar y mantener los vínculos, vigilando las actitudes que bajo la mirada de los otros se perciben y se plasman conformando la imagen que esa organización proyecta en el mercado.
Hoy no es posible hablar de comunicación sin relación que nutra a esos comunicados de sentido, es tarde también para concebir la imagen de una compañía solamente desde un cartel publicitario pero estamos a tiempo de pensar en otras maneras de gestionar los intangibles de las organizaciones, porque no es cuestión de aparentar ser sino de hacer que lo invisible se revele. Ese es un desafío y ojalá sea el nuestro…


Además de comentar aquí, pueden dirigirse directamente a la autora haciendo un click aquí.

2 jul. 2007

La invitación está abierta, ¿el reto? Crear las relaciones públicas que queremos y necesitamos

El pasado viernes se llevó a cabo en la Sala de traducción simultánea de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) el Seminario internacional “Experiencias e investigaciones sobre comunicación y Relaciones Públicas en América.” Una jornada que hizo pasar por nuestras mentes, a modo de película, todos los conocimientos que manejamos sobre el área, refrescando y cuestionando se armaron ocho horas de reflexiones sobre el oficio de las relaciones públicas en el norte y el sur de este continente.
Asistir de manera pasiva a absorber y asentir no era una posibilidad; las posiciones de los ponentes lograron mover las mentes del colectivo. Las preguntas no faltaron entre un público de aproximadamente 150 personas que llenaba la sala y que se componía, en su mayoría, de trabajadores d el ramo, profesores y estudiantes de comunicación y relaciones públicas.
María Aparecida Ferrari, originaria de Brasil, fue la primera en exponer. Sus conocimientos e investigaciones plagan su síntesis curricular con la frase “relaciones públicas”, en resumen, es una experta en el área y ha desarrollado sus líneas teóricas en América del Sur. Es Licenciada en Relaciones Públicas y, partiendo de allí, nos pareció polémica su exposición. En Brasil, las relaciones públicas están profesionalizadas desde la década de los sesenta. Para nuestros vecinos la discusión, acá presente, sobre si este oficio debe o no impartirse en las universidades está caduca. A nivel de producción bibliográfica, Brasil está en la punta latinoamericana. La presentación de Ferrari se paseó por la historia de la profesión en su país y cuando ya las palabras sonaban lejanas, la profesora, Decana de la Universidad Metodista de Sao Paulo, las anclaba de nuevo a tierra despertando inquietudes. Se pudo desprender de la intervención que la profesión del relacionista público en Brasil es de carácter mucho más estratégico que operativo, la profesora expresó lo siguiente: “El diseño lo hace el profesional y la actividad la desarrolla la agencia.”
Un corto lapso para preguntas abrió paso al mediodía y, después del almuerzo, relevó a la profesora Ferrari, el venezolano Juan Carlos Molleda, profesor, investigador y coordinador de postgrados en relaciones públicas de la Universidad de la Florida, quien dio un giro bajándose del estrado de ponentes y anunciando que se saltaría el protocolo y realizaría no una ponencia unidireccional sino una charla interactiva en la que quería ser interrumpido con preguntas para aclarar los contenidos.
Las principales conclusiones de ambas ponencias podrían resumirse en un clamor continental: la gran necesidad de desarrollar relaciones públicas latinoamericanas, sin copiar los modelos traídos por las trasnacionales. Verdaderas relaciones públicas latinoamericanas, de conocimientos y experiencias autóctonas, publicaciones locales que armen un cuerpo teórico que permita al oficio convertirse en una profesión, en una profesión respetada y reconocida. “Las relaciones públicas en Venezuela no se profesionalizan hasta que desarrollen un cuerpo propio”, sentenció Molleda, quien además recalcó la necesidad de escribir las experiencias y reflexiones y publicarlas, tratando de aumentar cada vez más su rigor metodológico. Una invitación abierta a producir las relaciones públicas que queremos y necesitamos.
Ambos académicos expresaron la necesidad de fortalecer el diálogo entre la comunidad profesional y la académica; profesores profesionales y experimentados que tengan que contarle a sus alumnos. “Las empresas han evolucionado muy rápido y la academia ha quedado atrás.” Otra coincidencia, compartida con el público, se resume en otra frase de la profesora Ferrari: “Estamos ante un cambio de paradigma, si las organizaciones no se adaptan, mueren.”
El carácter estratégico de las relaciones públicas tuvo gran aceptación pero, que se limite sólo a eso, no tanto. Pensamos que la producción teórica es imperativa pero que sólo la práctica puede nutrirla, que el relacionista debe ser impulsor de estos cambios y de las nuevas experiencias.
El punto más polémico de la jornada: ambos profesores coincidieron en afirmar que las relaciones públicas son un gran “paraguas” que alberga: la comunicación, el periodismo, la comunicación organizacional y las actividades de los medios de comunicación (comunicación pública) Este punto generó no pocos cuestionamientos. No consideramos que las actividades mencionadas estén supeditadas a las relaciones públicas, creemos que, si bien el relacionista debe tener una visión estratégica y la capacidad para gerenciar, profesiones como el periodismo no pueden estar por debajo de un relacionista (tampoco encima) La comunicación debe ser la gran madre de las demás actividades que se desprenden de su seno, de la manera más horizontal, bien delimitadas entre sí pero con la nutrición necesaria entre unas y otras. El todo es mucho más que la suma de las partes. Ahora sí, por la paz entre periodistas y relacionistas estos deben convivir en igualdad de condiciones, deben aprender a pasar sobre las jerarquías y abrirse a un mundo a todas luces interdisciplinario.
Nuevos links han sido añadidos a nuestra cajita de –corpoVINCULOS— (derecha), esperamos que los revisen y sean de su interés. Son enlaces a quienes oficialmente producen ese conocimiento del que hablamos. Son el producto de nuevas conexiones, que esperamos rindan grandes frutos, surgidas a partir de ese día con el norte y el sur.
Haremos nuevos posts en los próximos días con más detalles sobre las ponencias, este seminario (cuya organización, por cierto, fue impecable) dejo mucha tela que cortar. Además contamos a modo de tesoro con los materiales que ambos ponentes desarrollaron y amablemente decidieron compartir con el público. Ya se los iremos exponiendo.
Nuestra reflexión final: tal como el periodista no debe estudiar periodismo para salir en televisión o ser como Carla Angola, no debe el relacionista público desarrollarse en el campo para organizar fiestas o porque “todos” le dicen que es “muy sociable”. La única manera de hacernos respetar y reivindicarnos ante el mundo es respetándonos y reivindicándonos ante nosotros mismos. Tomarnos la cosa en serio (sabiendo cuando no hacerlo también) es el primer gran paso.






21 jun. 2007

Juego de niños--

La aldea global de Mc Luhan, caracterizada por la interacción y desarrollo de los medios tecnológicos se ha convertido, más que en la sociedad de la información (término bastante discutible), en la sociedad de la interacción; interacción mediada, producida en, y patrocinada por la publicidad.
Desde hace ya algunas generaciones, los seres humanos, vivimos con la publicidad y los medios. Tenemos un modo de vivir mediatizado y con necesidades que sólo el consumo puede satisfacer. Queramos o no somos, una sociedad consumista.
Tanto es así que, las generaciones nacientes ni siquiera se sienten invadidas como en algún momento lo hicieron nuestros antepasados. Anormal es no estar a la moda o no tener lo que los medios venden.
Hoy en día, los procesos de socialización de un niño pasan, inexorablemente, por la influencia publicitaria. Así como cuando los padres critican a las personas fuera de norma y, posteriormente y sin querer, sus hijos modelan las rebeldías criticadas. Paul Virilio, un ensayista francés quien reflexiona sobre la galaxia cibernética y los efectos de las nuevas tecnologías, plantea que los niños son el reflejo de los prejuicios de sus padres.
Los adultos contemporáneos reniegan constantemente (sean practicantes o no) del consumismo exacerbado y de la publicidad que cada día los invade más pero, de cualquier modo, viven inmersos en la dinámica (a estas alturas no creemos posible quedarse al margen), y sus hijos son herederos de esos patrones.
Cuando los adultos comienzan a actuar inteligentemente y a ser más selectivos en cuanto al consumo, sus hijos nacen formando uno de los mercados más importantes de hoy en día: los niños.
Los que saben del negocio publicitario y el público en general lo han advertido: los mercados son cada vez más inteligentes como lo plantea el manifiesto del Cluetrain en respuesta a esas repetitivas formas de venta. “Como resultado, los mercados se vuelven más inteligentes, más informados, más organizados.” Se hace imperativo cambiar la dinámica; si la publicidad comienza a decaer, ¿cómo hacer para vender?
Las grandes empresas han decidido atacar, aún más, un nuevo blanco. Los niños con su inocencia, su astucia, y su personalidad en formación, han llenado un vacío, constituyéndose en un súper-mercado.
Ya la discusión no se trata de qué productos son buenos o malos para los infantes; el foco de la discusión actual apunta hacia la agresividad del mercadeo para niños. Todos los padres (consumistas de por sí) tienen gran debilidad por sus niños, son un “talón de Aquiles”, por lo tanto, al convencer al niño, se convence al padre. Como la persuasión infantil no es “juego de niños”, las compañías se valen de todos los recursos: tecnología, creatividad y asesoramiento psicológico. Si esto es ético o no, poco le importa a las organizaciones o las agencias. Como plantea el documental “The Corporation”, una organización es un “ente sin alma que salvar”. La teoría de sistemas lo explica también, una organización persigue un fin común específico, una misión, que la mantenga a flote en el mercado; necesita resultados tangibles. Y, en la búsqueda de esos resultados se pierde muchas veces la moralidad y se gana en creatividad.
En las primeras tesis del Cluetrain se plantea que los mercados son conversaciones. ¿Qué mejores generadores de conversaciones que los niños ávidos de nuevos hallazgos y con amplísima capacidad de asombro?... La inteligencia alcanzada por los mercados, tras años de mercadeo, no puede decirle que no a la sonrisa de un niño.

Rompiendo con la publicidad tradicional

"Bring the love back" es un video "satíricómico", según la clasificación de la profesora Andrea Hoare de la Universidad Central de Venezuela (UCV) El video representa, tal como si fuera el fin de una relación amorosa, la ruptura entre la publicidad tradicional y el público. Curiosamente, las razones son parecidas. Así como muchas parejas culminan sus relaciones afectivas por la falta de comunicación entre ellas, porque no se escuchan; el público rompe con la publicidad por la misma causa. Los seres humanos estamos cada vez más saturados de anuncios que no nos hablan en un lenguaje natural. Que siempre nos hablan como cuñas de radio. Que solo están pendientes de su apariencia (con poses y desde posiciones de poder) y no de nuestras necesidades. Una vez pasado el deslumbramiento por los mass-media tradicionales ha quedado sobre el tapete la discusión publicitaria.
El libro "El auge de las Relaciones Públicas y la caída de la publicidad" es una de las principales teorías al respecto, pueden encontrar la referencia completa del lado derecho de --corpoACCIÓN-- en la cajita de --CORPOREFERENCIAS-- Los dejamos con "Bring the love back", el video y los invitamos a entrar al blog del mismo nombre cuyo link está én la cajita --CORPOVINCULOS-- A ver si el amor vuelve.


Epic, ¿El futuro?

Abrimos el debate con Epic, uno de los video-virus más contagiosos de la red. El video fue realizado por estudiantes de la Universidad de Minessota y nos muestra el panorama de nuestra era: la digital. ¿Reflexionamos ahora o nos dejamos llevar por la ola? ¿Qué tan lejos está Epic de nosotros?